alimentacion mindfull
Bienestar

Alimentación mindfulness: comer consciente

Hace ya varios años, cuando me di un viaje por la ciudad de Oaxaca, estaba sentada en pequeño restaurante comiendo un mole negro con arroz delicioso, como ya lo había experimentado muchas otras veces atrás. La comida me era familiar, el lugar era reconfortante como antes, sin embargo, algo fue distinto. Pudo haber sido el cansancio o el silencio del lugar, pero de pronto me contré comiendo sin distracciones. No tenía el celular a la mano, no estaba pensando en mi siguiente parada ni en lo que tenía que hacer después en la tarde. No tenía prisa de nada, solo estaba comiendo. Y fue ahí donde entendí, casi sin darme cuenta, de lo que se trata la alimentación mindfulnes.

Me gustó tanto la experiencia que comencé a investigar más sobre esta filosofía/practica que por cierto no es nada nueva, tiene muchos años existiendo. Asi que ya con la información traté de integrarla a mi vida diaria. Comer consciente no es solo una moda o una técnica más de bienestar; es una manera real y poderosa de reconectar con el cuerpo, entender nuestros hábitos y adoptar una verdadera conciencia de lo que estamos comiendo, cómo lo estamos comiendo y cómo eso nos alimenta el cuerpo y el espíritu.

alimentacion mindfullness

¿Qué es la alimentación mindfulness y por qué importa?

Vale la pena destacar que no se trata de una dieta ni de contar calorías con el objetivo de bajar de peso. En realidad es una práctica que proviene de la meditación mindfulness, o atención plena, que invita a prestar atención al momento presente con apertura y sin juicio.

Hablando de alimentación, esto significa comer con los cinco sentidos: saboreando, oliendo, escuchando, observando y sintiendo lo que sucede en tu cuerpo al alimentarte. Llevar a cabo esta práctica no solo mejora la digestión, sino que también ayuda a identificar cuándo estamos realmente satisfechos y a reconocer si estamos comiendo por hambre o por ansiedad.

Según estudios del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en México, más del 50% de las personas come frente al televisor o con el celular en la mano. Esto ha generado una desconexión profunda con los hábitos saludables que nuestros abuelos practicaban sin saber que era “tendencia”: comer lento, dar gracias, masticar bien.

Señales de que necesitas comer más consciente

Cuando estoy en la calle me gusta observar cómo se comportan las personas al comer. En general he notado patrones recurrentes en las personas que funcionan como indicadores de que podríamos beneficiarnos de practicar la alimentación mindfullnes:

  • Comer rápido y sin saborear.
  • Terminar el plato sin recordar el sabor o la textura.
  • Comer hasta sentirte demasiado lleno.
  • Comer por aburrimiento, estrés o costumbre, sin hambre real.
  • Sentir culpa después de comer.

En mi vida, puedo decir que ya he pasado pasé por todas fases. Y si bien resulta claro que no se puede lograr un cambio radical de la noche a la mañana, lo importante es que ser consciente de estos fnómenos es el primer paso.

conciencia al comer

Cómo practicar la alimentación mindfull en la vida diaria

Comer con conciencia no requiere un lugar especial, ni procesos de preparación complicados, ni tampoco un platillo elaborado. En realidad, se puede practicar tanto comiendo una torta en puesto de la calle como con un plato de espaguetis con un buen aceite de oliva. Te recomiendo que tomes nota de algunas claves que me han servido en mi camino:

  1. Haz una pausa antes de empezar

Si tenemos mucha hambre es normal querer atacar el plato con toda la velocidad del mundo. Pero, aunque mueras de hambre, te recomiendo tomarte unos segundos para observar tu plato. Observa los  los colores, percibe el amroma, agradece por los ingredientes y por las manos que hicieron posible esa comida. Esta sencilla acción te conecta con el momento y marca una diferencia.

  1. Come sin distracciones

Si bien hay habitos que son más difíciles de sobrellevar, prueba al menos una comida al día, comer sin celular, sin televisión y sin trabajar frente al monitor, sin hacer otra actividad. Comer en silencio no es aburrido, es revelador. Escuchar cómo cruje la tostada o cómo se mezcla el sabor del jitomate con el queso fresco cambia por completo la experiencia.

  1. Mastica y saborea

Al comer es común que mastiquemos por inercia, sin tener noción de lo que comemos. Intenta contar las veces que masticas cada bocado, siente cómo cambia la textura en tu boca. En inicio este truco mejora por mucho la digestión y te ayuda a comer menos, pero mejor.

  1. Identifica tus emociones

Es media tarde y decides asomarte a la alacena, pero antes de abrirla, pregúntate: ¿tengo hambre o estoy estresado? La alimentación emocional es parte de la vida, pero cuando la reconocemos, tenemos más poder para elegir. La conciencia alimentaria también implica saber cuándo necesitamos otra cosa que no es comida.

  1. Respeta tus señales de saciedad

Estamos acostumbrados, culturalmente, a comer hasta sentirnos con la panza a reventar. Sin embargo no siempre tenemos que llegar a este punto. Uno de los grandes beneficios de esta práctica es aprender a parar cuando estás satisfecho, no lleno. Comer consciente te ayuda a reconectar con esa señal natural que a veces ignoramos por costumbre o prisa.

cocinar mindfull

Alimentación consciente en viajes

Quizás cuando menos concientes somos de lo que comemos es cuando viajamos. Estamos con los ojos puestos en todo lo que es nuevo, queremos comer a prisa para pasarnos al siguiente lugar. Sin embargo, algo que puedo asegurar es que los viajes se vuelven mucho más ricos y disfrutables cuando aprendemos a alimentarnos con total conciencia de lo que hacemos.

Especialmente en México, donde la comida es identidad y ritual, practicar el la alimentación conciente es casi un acto de resistencia contra la rapidez del mundo moderno. No se trata de buscar la perfección en la comida ni de convertir cada comida en una meditación profunda, sino de volver, poco a poco, a ese estado natural de estar presentes.

Y si lo piensas, ¿cuándo fue la última vez que realmente saboreaste una tortilla recién hecha? Tal vez es momento de volver a ese primer bocado, pero con la mente y el corazón en el plato.

Asi que ahora sólo falta que empieces a practicar estos ejercicios y nos digas cómo te fue. Y ya de paso aprovecha para leer otros artículos que estoy segura, te podrían interesar.